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creative commons license by Sara V¡Es una orden!

Vivimos en una sociedad llena de estímulos. A cada paso nos asaltan señales con publicidad, tenemos infinidad de programas de televisión, de radio, incontables páginas web, aplicaciones  que nos conectan con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestra pareja, con nuestro hogar y hasta nuestra tostadora (haciendo un inciso, ¿sabíais que uno de los primeros usos de Internet fue vigilar una cafetera en una universidad?).

Todos esos estímulos requieren nuestra atención, mucha o poca, y nuestro cerebro está continuamente procesando esas señales que nos llegan por nuestros oídos, por nuestros ojos y por nuestro sentido del tacto. Hasta cuando te vibra el móvil tu cerebro dedica un poquito de energía a analizar si esa vibración en tu bolsillo es una amenaza, a identificarlo como tu teléfono, a pensar qué aplicación puede haber generado la vibración, a tratar de identificar si es una llamada si la vibración continua, incluso a hacerse alguna hipótesis sobre quién puede ser el/la causante de dicha vibración. Por supuesto, todo ello sin dejar de prestar atención a cualquier tarea que puedas estar realizando en ese preciso momento.

Suena agotador, verdad? Todo el día cambiando de contexto y trabajando para continuar haciendo tareas. La verdad es que lo es, que nuestros cerebros son perfectamente capaces de llevar a cabo esas tareas, pero con un límite. A lo largo del día nos sentiremos más y más cansados, aturdidos, con falta de concentración… y es cuando recurrimos a una bebida energética, un café, una pastilla con vitaminas, o un cigarrillo para tomar el aire y despejarse un poco (es curioso, las personas ven totalmente justificado que salgas a dar un pequeño paseo para fumarse un cigarrillo, y sin embargo si te tomas cinco minutos para tomar el fresco se considera que no haces nada… ¡al menos no estás arruinando tu salud!)

Y qué hacemos nosotros para remediarlo? Cuando disfrutamos de un alegre descanso nos dedicamos a ver páginas de internet, saltando de una noticia a la otra de la forma más rápida posible, cambiando de temas, de un chiste a un artículo científico, un mensaje con un amigo y luego un vídeo, una foto, otro artículo… nos dedicamos a castigar un poco más a nuestra cansada cabeza, sin encontrar un verdadero descanso ni un sentido al tiempo que estamos dedicando a vagar por esos mundos virtuales, y lo llamamos “tiempo de ocio”.

Por eso el título de este artículo no es que queramos castigarte a que permanezcas para siempre leyéndonos, sino que te invitamos a no saltar a otro lugar,a respirar hondo, cerrar los ojos y pensar: ¿qué quieres hacer en este momento? ¿Es así como quieres utilizar tu preciado tiempo?

Y ya está, te dejamos con esa invitación a reflexionar.

¿Tus pensamientos van vagando sin rumbo, golpeados a cada momento por la realidad que te rodea? Cuéntanoslo en los comentarios!

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