No dejes para mañana…


3342659299_1212ef122c_t<<No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy>>. Así reza la sabiduría popular, y nunca una frase fue tan cierta para vivir mejor. Cuando terminamos algo, ya no tenemos que preocuparnos más por esa cuestión. Esto vale para fregar los platos tanto como para escribir un correo electrónico, tener una conversación, pintar una pared o llevar el coche al taller. Lo hecho, hecho está, y podremos dedicarnos nuestro tiempo a nosotros sin tener preocupaciones en la cabeza.

En este artículo te proponemos llevarlo más allá, a cada momento del día. Hay muchas cosas que nos surgen en un momento dado y que no hacemos porque las dejamos para un momento “más adecuado”. El momento más adecuado suele ser ahora. La gran mayoría de ellas, son pequeñas cosas que podemos resolver al instante sin dejar que se acumulen. Siempre que surja algo, hay que ver si lo podemos resolver “sobre la marcha” y así aprovechamos mejor nuestro tiempo y dejamos a nuestra ocupada mente tranquila.

Un ejemplo: te llama un amigo para preguntarte la receta del pollo al chilindrón que preparaste en la cena del mes pasado. Tu respuesta: “luego la busco y te llamo”. Tu error: estás postergando algo que puedes resolver al instante. En el mejor de los casos, te acordarás dentro de un rato mientras estás haciendo otra cosa que tendrás que interrumpir, buscarás la receta, la copiarás en un papel y cuando veas a tu amigo se la darás. Has perdido tiempo en hacer todo esto, has interrumpido lo que quiera que estabas haciendo y además tienes un papelito que te acompaña todo el día. La solución: mientras estás al teléfono, dile a tu amigo que espere un momentito, busca la receta, dile “apunta” y se la dictas. Ya está. Ni interrupciones, ni papelitos, ni nada.

Con este sencillo pero ilustrativo ejemplo, has visto cómo puedes deshacerte de muchas pequeñas preocupaciones que no son tales, tareas que se acumulan sin necesidad y nos acaban agobiando. Te proponemos una dinámica cada vez que una tarea te venga a la mente, o que te pidan que hagas algo. La pregunta es: ¿Puedo hacerlo ya? Y si la respuesta es sí, hazlo, sin excusas, hazlo. Si la respuesta es no, tienes que tener un porqué, y un porqué importante (por ejemplo, si tienes otra tarea urgente o estás en un momento que has decidido que sea de “no distracción” ¿Fácil? ¡Tu día a día será mucho más fácil! Te sorprenderás de cuánto tiempo y preocupaciones ahorras, y verás cómo mejora tu vida.

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