Apodos: me llaman por mi apellido

creative commons license by Laboratorio en MovimientoJose nos envía un mensaje con un problema común: el de los apodos. En este caso, a él lo llaman por su apellido y no le gusta, pero podemos generalizarlo a todos los que nos llaman por un nombre que no es el nuestro: Hola, desde siempre me ha gustado que me llamen por mi nombre pero siempre aparece alguien que me llama por el apellido. Y me hace sentirme mal el hecho de que todos me acaben llamando por el apellido, ya que es un apellido poco común. No se como afrontar esta situación que en el fondo se que es una tonteria. No entiendo porque me pasa a mi y además al ser un apellido raro me parece que esas personan lo utilizan como para reírse de mi.
Estimado Jose,

no nos mencionas tu apellido, pero quisiéramos hacer una reflexión acerca de ese efecto común por el que la gente tiende a llamarnos de forma distinta a nuestro nombre. ¿Por qué lo hacen?  En realidad, lo hacen porque ese apellido te hace especial. Existen muchos Jose, muchos Jesús, Alex, Marcos, Daniel, Juan o Andrés, pero al final en una conversación siempre acabamos añadiendo «el vecino, el del trabajo, el alto, el bizco, el flaco, el dormilón, etc». Todos lo hacemos, y en la mayoría de los casos no se trata de mala intención o burla, sino sencillamente para distinguir unas personas de otras. En este sentido, tú tienes algo único que te hace especial, y es tu apellido, y es por ello que las personas tienden a utilizarlo.

Mencionas que te molesta que utilicen ese apellido, y que crees que lo utilizan para reírse de ti. ¿Estás seguro de esa afirmación? Nosotros dudamos de que todo tu entorno esté lleno de personas vacías cuyo único objetivo sea reírse o burlarse de ti. Si se trata de casos aislados, tendrás que confrontar a esas personas, de manera tranquila, diciéndoles «sabes que mi nombre el Jose. Por favor, me gustaría que lo utilizases en lugar de mi apellido«, o como esta otra: «¿por qué sigues usando mi apellido? Sabes que mi nombre es Jose«. Pronto dejarán de hacerlo, y si no son capaces de respetarlo deberías de plantearte tu relación con esas personas.

Sin embargo, si se trata de todo el mundo, nuestro consejo es que no hagas nada. ¡Siéntete orgulloso! Un apodo (salvo apodos despectivos) es una forma de reconocimiento, de distinguirte de los demás. Dices que es una tontería, ¡no lo es! Es una ventaja. En esta sociedad masificada en que vivimos, somos un mar de gente y la mayoría daría lo que fuera por destacar, ¿ves esa gente con pelo verde por la calle? ¿ropa estrafalaria? ¿los que hablan a voces? ¿los que se compran un deportivo? Son intentos por ser diferentes. Tú tienes algo diferente, y la gente te recordará cuando te presenten en un grupo porque tienes ese apellido especial. No eres «un Jose más», así que la gente te recordará con mayor facilidad. Además, al utilizar tu apodo la gente te demuestra que se siente cercana a ti, que no eres un extraño. Estamos seguros de que eso te ayudará a la hora de establecer relaciones en sociedad.

Esperamos haberte ayudado y que este nuevo punto de vista te ayude a vivir mejor, no dudes en contarnos tu opinión y ¡hasta la próxima!

viveaunmejor.com

 

Nota: algunos datos, como profesiones, lugares o nombres pueden ser alterados para mantener el anonimato de las personas que participan en nuestro consultorio.

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7 comentarios sobre “Apodos: me llaman por mi apellido

  • el 01/11/2018 a las 5:37 am
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    Capaz si tu apellido fuese berga seria malo.imaginate che berga veni
    Miren ahi viene berga
    Avisale a berga que mañana hay paro
    Pero que berga sos
    Si no serias tan berga

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    • el 04/11/2018 a las 12:21 pm
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      Hola Daniel,
      no necesitas escribir varias veces tu comentario. Los comentarios son moderados para evitar spam, insultos o abusos.
      Es cierto, algunos apellidos pueden sonar cómicos o similares a palabras malsonantes. Pero realmente, pasado el impacto inicial, las personas asociarán esas palabras contigo, con tu personalidad, con cómo te vean ellos, o con la relación que tengan contigo. La palabra «berga» (o verga) en este caso dejará de tener un significado obsceno para ser un mote cariñoso. Claro que siempre habrá quien te haga la rima o la broma, pero podemos distanciarnos de esas situaciones.
      Estoy seguro de que si haces un amigo que se llama Berga, tras diez años de amistad le seguirás haciendo una broma de vez en cuando, pero igual hacemos bromas de nuestros amigos por su nariz, forma de andar, tonterías que dice, porque con los años nos quedamos calvos, etc’etera. En realidad siempre hacemos bromas con cariño a nuestros amigos. El nombre dejará de ser una asociación a una palabra malsonante, sino que será la asociación en tu cabeza con esa persona, sin significado. Si alguien se apellida «Castillo» y dices «hey Castillo, ¿cómo va?» seguro que nadie piensa en una gran estructura defensiva medieval de piedra. Pues lo mismo.
      Un saludo,
      Admin.

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  • el 01/11/2018 a las 5:31 am
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    Capaz el apellido es verga. Omaginate que te digan che verga veni.
    O miren ahi llega el verga

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  • el 22/04/2015 a las 8:40 pm
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    Estimados Sres, de acuerdo con su politica:

    Nota: algunos datos, como profesiones, lugares o nombres pueden ser alterados para mantener el anonimato de las personas que participan en nuestro consultorio.

    agradecere no colocar mi nombre completo en el comentario anterior, gracias, AC

    Nota de los admins: Ana Castillo no es el nombre real de nuestra amable lectora, sino un pseudónimo que hemos elegido. Por favor, si no deseáis que vuestro nombre aparezca,introducir un nombre ficticio en el campo «nombre» del comentario. El correo electrónico no se hará público.

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  • el 20/04/2015 a las 2:28 pm
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    Buenos dias.
    Tambien me parece interesante la reflexion. Entiendo el comentario de Jose en el sentido de que su apellido puede parecer otra palabra, y que en algunos medios estudiantiles y aun laborales, algunas personas hacen bromas un poco pesadas, de alli que se sienta incomodado.
    En mi caso, trabajo en un entorno mayoritariamente de hombres, donde muy pocas mujeres son profesionales, mis congeneres desempenan labores de secretarias o hacen la limpieza. Los hombres se refieren a ellas en todos los casos con diminutivos, a veces las llaman chica, nena, aun cuando sean mayores. Lo curioso es que las mismas mujeres replican este comportamiento, dando como resultado que el trato es diferenciado por genero: los hombres son ingeniero, sr, don, y a los mas jovenes se les llama por su nombre: Carlos, Rafael, etc. Cuando llegue a esta empresa hace cinco anios (un campamento minero en provincia), yo venia de trabajar en el extranjero y en la capital como docente universitaria, no me habia topado con una situacion similar. Todavia me sigo cuestionando si debo aceptar el diminutivo o seguir aclarando mi nombre, cual puede parecer poco razonable y un problema muy chico, en comparacion con otras cuestiones economicas, globales, de seguridad, etc. La sabiduria popular, la logica de la adaptacion al medio y a la cultura organizacional me senalan el camino de la aceptacion. Y el deseo y la necesidad de que hombres y mujeres trabajemos como iguales poniendo cada uno su granito de arena para hacer nuestro mundo cada vez mejor no me deja hacerlo, esto lo aprendi en la universidad y creo honestamente que ningun salario vale la discriminacion. Asi que sigo insistiendo en mi nombre. Me gustaria saber su opinion. Atentamente, AC

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  • el 25/03/2015 a las 5:00 am
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    Hola, la siento muy sabía a la reflexión que brindan para el caso que lo llaman por el apellido. Cuando se menciona que es una diferencia, distinción y ventaja..
    La consulta es mi apodo «nano» es de toda la vida, me crié en canchas de basquet y fútbol. Y me gustaba. Ahora de grande, que me quedó ese apodo siempre. No me gusta. Me hace sentir mejor cuando me llaman por mi nombre.. que solamente lo utiliza mi familia. Y a veces algún amigo. Después siempre es nano.
    Espero sus comentarios, gracias

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    • el 29/03/2015 a las 8:47 am
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      Hola Fernando,
      si realmente te causa un problema vas a tener que hablarlo tranquilamente con tus amigos y conocidos. Cuéntales lo que has escrito aquí, que antes te gustaba, te sentías identificado y ahora ya no. Estamos seguros de que lo entenderán. Es normal que durante algún tiempo sigan usando tu apodo, bastará con que los mires en silencio con una sonrisa y ellos caerán en la cuenta de esa conversación «seria» que tuviste con ellos sobre el nombre. Has tardado años en tener un apodo, no esperes que en unos días esto desaparezca. Te va a resultar tedioso decir una y otra vez lo mismo, pero al final en unas semanas/meses te habrás convertido en Fernando.
      De todas formas, permítenos hacerte reflexionar sobre ese esfuerzo que vas a hacer. ¿Por qué no te gusta? ¿Lo consideras degradante? ¿Poco profesional? Incluso en un entorno profesional tener un apodo te hará ser recordado por todos, lo cual es una gran ventaja. Por otro lado, mira un ejemplo: Javier Herrero, al que llaman Herrero desde pequeño en el cole y ahora su apellido se ha convertido en su nombre. ¿Crees que cuando has visto el nombre te has puesto a pensar en un Herrero de verdad, con el atuendo de cuero, martilleando el hierro candente sobre un yunque en una herrería? ¡Seguro que no! Es sólo un identificador más, una etiqueta que más allá de asociarse con la persona que mencionas no significa nada, salvo que eres especial, porque te has ganado un apodo. Siempre tendrás temas de conversación cuando alguien te pregunte por «nano», y además recordarás los buenos tiempos en las canchas… ¡puede que encuentres a gente interesante! piénsalo ;-).

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