Temas de conversación (2): lo que debes evitar en una conversación.
En nuestro primer artículo sobre temas e ides para la conversación, hablamos de la importancia de una buena conversación, y te damos algunos temas e ideas para mantener una buena conversación. En este post, vamos a hablar justo de lo contrario: lo que no se debe hacer en una conversación, los temas a evitar, no porque sean temas tabú, sino porque están fuera de lugar y pueden hacer que la conversación derive en todo lo contrario de lo que queremos obtener. Te lo mostramos en forma de lista, no olvides echarles un vistazo de vez en cuando, sobre todo cuando vayas a tener una conversación importante (como una primera cita o un reencuentro con una persona especial). Y como siempre, dejamos abiertos los comentarios para que puedas aportar tus ideas y experiencias sobre las conversaciones. Vamos allá:
- No hables de tus ex: cuando se trata de parejas, y esto es extremadamente importante en la primera cita, no hables de tus ex, nunca nunca nunca. Si te preguntan algo concreto, responde de forma educada a la pregunta y cambia de tema con sutileza. Recuerda que hablar de tu ex siempre te dejará en una posición vulnerable ante la nueva persona: si hablas mal, parecerá que criticas a alguien con quien compartiste algo (y justo estás hablando con alguien con quien compartes algo), y si hablas bien, puede darse el malentendido de que la otra persona piense que aún te quedan sentimientos y generar celos e inseguridades.
- Evita los monólogos (por ambas partes): salvo que uno de los dos esté ensayando para su discurso de recepción del premio Nobel de literatura, trata de que la conversación fluya en ambos sentidos. Si eres tú la persona que habla, asegúrate de prestar atención a los signos de la otra persona, dejar que haga algún comentario, y si ves que aparece un nuevo tema o algo de lo que la otra persona quiera hablar, no insistas en terminar tu maravillosa historia de dos horas hasta el final. Seguro que es mejor retomarla cuando ambos hayáis hablado un rato. Igualmente, si la otra persona es un monologuista, aporta tú algo y cambia de tema, salvo que sea un monólogo de humor y no puedas parar de reirte.
- Evita hacer otras cosas a la vez. Deja lo que estás haciendo, lo que sea, y mira a la persona con la que hablas a los ojos. Apaga la tele, quita la vista del ordenador, deja de atarte los cordones de los zapatos o lo que quiera que sea que estés haciendo para hablar con la otra persona. Asimismo, es importante que sonrías o tengas un gesto amable cuando hagas cualquiera de esas cosas. Expresiones de fastidio, suspiros o gestos airados no son los mejores lubricantes en una conversación.
- No hables de temas demasiado personales con gente a la que no conoces mucho. La confianza hay que ganársela, así como el respeto, por lo tanto espera un poco antes de confiar algún secreto a las personas o pensarán que no es importante para tí. Trata de guardar los temas personales para amigos de confianza y familiares, y no te muestres tan vulnerable con todo el mundo.
- No hables de temas muy trillados: no le hables a un informático de informática, a un médico de medicina o a un mecánico de los problemas de tu coche: la mayoría de la gente conversa para sentirse a gusto y evadirse de su día a día, ofréceles algo más interesante que su rutina diaria.
- Evita temas incómodos, dependiendo sobre todo del contexto: en una comida no te pongas a hablar de la última vez que tuviste reflujo gástrico o esas borracheras en las que devolvías hasta la leche materna, no hables de enfermedades con personas que tienen familiares con problemas de salud, etc. Si tratas temas delicados, que sea con respeto y no frivolizando, nunca sabes a quién puedes estar haciendo daño.
- El sarcasmo, la superficialidad y la soberbia no tienen cabida en las conversaciones, ¿para qué los utilizas? Es mejor tener relaciones de respeto y de igual a igual, de lo contrario, será mejor leer un libro que mantener esas conversaciones.
- Evita la timidez: si bien hemos dicho que no hables de temas demasiado personales, eso no quita que hables de tí, que expongas tus puntos de vista, cómo te sientes, lo que piensas sobre las cosas, ¡que la gente te conozca! Ser tímido no te lleva sino a ser un mero espectador de las conversaciones, así que esfuérzate por dar un paso y comentar algo de vez en cuando. Sé el protagonista de tu vida, interactúa con los demás y no la mires como a la tele.
Y tú, ¿has tenido la sensación de que en algún momento no deberías de estar hablando de algún tema? ¿Quieres compartir la experiencia? Déjanos tus comentarios y lo añadiremos a nuestros consejos.

